Consecuencias nefastas de la ganadería para el medio ambiente

La concentración cada vez mayor de granjas industriales genera problemas de contaminación por exceso de nitratos que se filtran en el suelo y lo destruyen.

DESTRUCCIÓN DEL SUELO Y DE LOS ECOSISTEMAS ACUÁTICOS


La concentración cada vez mayor de granjas genera problemas de contaminación por nitratos que se filtran en el suelo y lo destruyen. Esto supone echar a perder tierras fértiles y recursos hídricos que en tiempos de sequía pueden ser necesarios.

 

La concentración de animales hacinados y explotados en granjas facilita la propagación de infecciones, con lo cual se abusa de los antibióticos para evitar epidemias. Esto provoca una grave contaminación, ya que los restos de estos antibióticos se expulsan a través de la orina de los animales y se filtran al suelo, dañando los ecosistemas acuáticos. Además, esto puede conllevar la mutación de ciertos virus y bacterias, que podrían crear resistencia a los efectos activos de los antibióticos, razón por la cual algunos antibióticos podrían dejar de ser efectivos, y por ello podrían rebrotar enfermedades aparentemente erradicadas.

 

Los desechos de las granjas industriales no sirven para abono ya que los animales consumen piensos artificiales ricos en proteínas y hormonas para el crecimiento, por esta razón son altamente nocivos, destruyen el suelo y desprenden gases tóxicos muy contaminantes.

 


LA GANADERÍA Y EL CALENTAMIENTO GLOBAL

 

El vegetarianismo es la forma más eficaz para evitar la mayor catástrofe ecológica de la Historia. Frenar el cambio climático es el gran reto al cual la humanidad debe enfrentarse de forma inminente. Ecológicamente, la ganadería contribuye a aumentar el calentamiento global, o lo que es lo mismo, es la responsable del cambio climático que está sufriendo nuestro planeta. Según sostiene un estudio internacional dirigido por los profesores Tony McMichael y John Powles, de la Universidad Nacional de Australia y la Universidad de Cambridge, es imprescindible y urgente reducir el consumo mundial de carne como mínimo en un 10%. El motivo de todo ello es que el sistema digestivo de los animales (sobre todo el de los rumiantes), el estiércol y el uso de fertilizantes y pesticidas (entre otros procesos ligados a la ganadería), generan una gran cantidad de metano, un poderoso gas que causa el efecto invernadero. Por un lado, el informe destaca que la actividad agrícola, en especial la ganadería, genera una quinta parte de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, y por otro, señala como preocupante la deforestación para reconvertir bosques en pastos para ganado y la dificultad para hacer frente a la cada vez mayor acumulación de excrementos y falta de agua potable. El informe se presentó en Londres y fue publicado por la prestigiosa revista científica The Lancet.

 

En la Asociación Animalista LIBERA! consideramos que lo más justo, tanto para los propios animales como para el medio ambiente, no es que reduzcamos nuestro consumo de carne en un 10%, sino que sigamos una alimentación vegana, sin consumo de productos de origen animal (carne, pescado, lácteos, huevos...).

 


GANADERÍA: UN DERROCHE DE MILLONES DE LITROS DE AGUA


Para producir un kilo de carne de vaca se necesita utilizar entre 2.000 y 16.000 litros de agua. Esta cantidad de líquidos es indispensable para nutrir al animal durante su vida y después para procesar y limpiar la carne y prepararla para el consumidor final.

 

El vegetarianismo es una forma muy efectiva para ahorrar agua y evitar contaminación de la misma. Una persona con una dieta vegana requiere solamente 1.100 litros diarios, hecho que supone un importante ahorro de agua.

 

Imagen principal: Food Scape, Carl Warner.