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¿Pieles ecológicas? ¡Una gran farsa!

Las “pieles ecológicas” son una gran farsa que solamente responde a estrategias de marketing y publicidad. Lo más triste de esta farsa es que todavía causa un trato más cruel hacia los animales.

Gracias a la divulgación de las investigaciones realizadas en granjas peleteras, el nivel de conciencia ha aumentado, y por lo tanto las ventas de abrigos de pieles han disminuido. En respuesta a estas campañas la industria peletera ha intentado lavarse la cara y ha introducido el concepto “pieles ecológicas” en sus campañas de ventas para que el consumidor compre pieles con la conciencia tranquila. Las “pieles ecológicas” son una gran farsa que solamente responde a estrategias de marketing y publicidad. Lo más triste de esta farsa es que todavía causa un trato más cruel hacia los animales.

 

El concepto “piel ecológica” solamente significa que las pieles proceden de animales criados en granjas y que son pieles arrancadas a animales de especies que no están en una situación de posible extinción, pero en absoluto son “ecológicas” y tampoco son menos crueles, ni menos injustas.

 

En primer lugar, la cría en cautividad significa que durante todas sus vidas, los animales permanecerán encerrados en jaulas diminutas y sucias, lo que supone una vida de privaciones, y por lo tanto, todavía más cruel. Una piel falsamente llamada ecológica es la piel de un animal que jamás ha vivido en libertad. Actualmente la gran mayoría de pieles proceden de granjas.

 

Ver vídeo sobre la cría en granjas peleteras

 

Las pieles nunca son ecológicas, porque todos los materiales orgánicos necesitan un tratamiento específico para garantizar su conservación y evitar así que se pudran en los escaparates y en los armarios.

 

Las pieles son procesadas con metales pesados que en estado líquido son altamente tóxicos, cuyos desechos se suelen verter en mares y ríos, lo cual destruye los ecosistemas acuáticos y supone la muerte a millones de animales. Estos tratamientos para la conservación de materiales orgánicos, sin los cuales rápidamente empezarían el proceso natural de putrefacción y descomposición, son la causa de que las industrias del cuero y las pieles sean de las más contaminantes y nocivas.